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miércoles, 17 de abril de 2013

Desgarro


Desgarro y ardo en esa lágrima gris
de tus manos, feliz y amargo,
sueño y sangro en los labios del morir;
en recuerdos, la vida vive en vano.

Destilo el odio en cárcel de satín
y rompe a latir en el manto
desafinado de fino marfil;
sucias teclas de este piano.

En las venas de esa existencia vil,
es el loco el olvidado
en su celda.

No es el cuerdo en el violín

el que suena desangrado
en sus cuerdas.                                   
                                                                                   

viernes, 12 de abril de 2013

Te sueño libre, en el Blues de tus ojos


Serían las cuatro de la mañana, o las doce del mediodía en esos callejones grises, en esas calles oscuras, o ese maldito pasillo. Quizás. No lo sé, las horas son sólo los nombres del tiempo, y los lugares, del espacio, y cuando conozco tantos nombres tiendo a olvidar algunos.

Tal vez, haya pasado lo mismo con esa maraña de pasos ajetreados y revueltos que se entrecruzan constantemente, sin saber qué tierra o qué personas pisan al correr. Esa gente que siempre mira hacia adelante, en el tiempo y en el espacio. Esa gente que corre para sentarse en su oficina o en su clase, y que durante medio día, pasan sus horas mirando hacia sus ordenadores o a sus cuadernos, sin levantar cabeza, leyendo rápido, escribiendo deprisa, porque se les acaba el tiempo para entregar un informe, un trabajo o hacer un examen que a nadie le importa un carajo. Esa gente tan preocupada por su futuro profesional, por ser alguien en esta sociedad. Un futuro que jamás llegarán a saborear, porque seguirán siendo esclavos de los objetivos que se han establecido; porque seguirán viviendo deprisa, viviendo a medias.



La vida es demasiado corta para el que vive corriendo..

Y ahora que recuerdo, fue por esas calles oscuras por las que llegué a los callejones grises, pero el motivo principal es por ese maldito pasillo que cruzo la mayoría de los días. Esos adoquines que me invitan a recordarte con tristeza, a desbrozar las líneas que escribiste, y que me lees con esa jodida y profunda mirada, porque expresas más de lo que desarías. Y me entristece.. me entristece ver cómo ese vendaval neurótico y enfermizo de ambición, de materialismo y  supervivencia te consume en su insaciable estómago, en esa quimera de esperanzas en la que todos creen ser libres y hacer lo que les gusta. Hasta que llegue el momento en el que se den cuenta de que todo lo que hicieron fue para obtener un puesto dentro de un sistema en el que se habla de altruismo, y en el que se venden conocimientos por dinero; en el que todo se hace para sobrevivir. Pero, el arte por el arte quedó encerrado en un ensayo de Oscar Wilde.

Y te imagino cada noche, que caminas sosegada en medio de toda esa gente, sintiendo tus líneas en tu corazón y no en tus manos, respirando confortada el aire que danza a tu alrededor, y no la lluvia de promesas y minutos que arremete contra tu pecho, viviendo como eres y no lo que deseas ser. Te imagino bella y libre, tenue y preciosa, como los primeros minutos de Shine On You Crazy Diamond. Imagino esa sonrisa espontánea y sincera de cuando no tienes nada que ocultar, que no necesita explicación, en medio de un café que tiene que esperar a una conversación que no quieres terminar.

Mi único sueño es que seas libre, porque debe ser poesía conocerte. Pero estás demasiado ocupada para eso..


martes, 2 de abril de 2013

Ese Niño


Desde el fondo, dibujándote ese niño.
Inocente y sangrado, mimo y palio,
patio cerrado, enjaulado; ese niño,
soñador raído, te liba en letargo.

Ese niño, leyendo  tu risa en libros,
entre musas y nichos, vuelve amargo
al frío en tus manos, al calor del sentido.
Ese niño que suda al soñar tus labios.

No quise ser ese niño
mirándote, tan lejano,
que siempre fui.