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martes, 1 de octubre de 2013

Invocándote


Invocando tu voz desde el destierro,
a tragos con el hielo y a caladas
de sangre, tras mi velo, el encierro
se hace leve y ardes en balde,calmada;
No quiso tus versos de hierro, Cielo.
Nadie quiso esta danza bajo el suelo.

Nos invocaste en metátesis,
crecimos siendo metástasis
y no enfermos.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Recuerda..

Recuerda de la noche la profunda calma,
La blanca dama y el mecer de los juncos
Aletargados; dedos en tu espalda,
Peregrinos al antojo de los rumbos.

Recuerda la rosa intacta
Y el pétalo de los surcos
En el fango.

La pintoresca rama
Que nos besaba y el hambre del mundo
Devorando la nada,
y en tus comisuras quedaba oculto,
Persiguiendo su halo
Hasta tu sangre, mi beso y estrago.

Recuerda esta madrugada,
El día en que morimos juntos;

jueves, 5 de septiembre de 2013

Lívida Ausencia


Sobre esta capilla entierro hoy tus huesos
Si bajo el cieno de la noche rezo vil
Y escribir puedo los más oscuros versos
De los besos entre el infierno y abril.

Pálidos aquellos restos
De nuestra sangre y labios
En los dedos.

Pálidos, dedos y huesos
Enlazados en un tango
De lamentos.

Sobre esta capilla rezo hoy esos besos
Que entierro en el cielo de esta noche gris
Y el triste hálito de esos labios negros
Que lívido tu rostro dejó a los muertos.

martes, 13 de agosto de 2013

El Infierno más helado


He hablado demasiadas veces con la muerte entre la ruina y los llantos de Thelema, lunas de mierda y sangre en las aceras; demasiadas noches colgando el dolor en las líneas de mis venas.

Si supieras de la oscuridad que enjaula el Miedo más puro entre los clavos de este cuerpo, hendiendo las entrañas del infierno más helado del corazón en los filos acerados de las batallas con el vacío y la inmensa nada. Páramos eternos en los que abracé la hiedra de la soledad, entre escalofríos y caricias de los finos y largos dedos del morir a trozos, a trazos leves, esperando, con la paciencia con la que espera el ciprés el susurro del adiós, a abandonar la sed de libar en los lagos putrefactos del anhelo y la inconsciencia de un sendero inmortal que siempre se suicida en la misma ataraxia de tiempos pasados. Vacío... En silencio y vacío, como el abismo con el que mis ojos engullen el mundo, amortajados en la melancolía que un día asesinó el cielo en el que solía escribir.

Y como recuerdo, una daga y una rosa, tres mil versos, y mi beso desangrado enterré en los espejos del odio para verme llegar de lejos cuando te encontrara al final del acantilado de esta playa de cadáveres y sentimientos de cristal, y saber que te desvanecerás entre las olas; en las agujas de mis manos deshilvanando tu espalda. Y despierto desde ayer en tu mirada, con la que deseas todo, con la que rompes mi nada. Y te amo y me odio, y desahucio mi despedida; quiero de cadalso tu abrazo cada fin del día, cada fin del mundo. Y mudos mis labios, hablaron mis manos aun en las tinieblas de esta tierra, encadenadas al romance de mi bestia con la inocencia de esperarte hace siglos en mi Varsovia. 

Aún suena el plomo volando en el aire y los funerales silenciados en Treblinka. El tiempo aún agoniza, y todavía no ha nacido la noche. Estaré al final del camino cuando el reloj muera, como siempre en este banco, en esta tumba, recordando el baile que  me debes por tu cuerpo, guardándote los últimos latidos de este cigarro.

lunes, 12 de agosto de 2013

Dead Can Dance



     

               Puede que esta noche sea la noche de la bruma en la que me ahogue la locura de esta llaga o esta luna, o rezume el sol sobre tu nube y te robe cuando dudes lo que viste en el balcón, el calor de la noche que desate el frío de mi interior, fragor de batalla, dulce cuchillada en la tormenta que seduce un corazón de hiel y azufre.

Aún escucho a lo lejos los pasos del sendero que porta el miedo en mis ojos, los jirones de espejos rotos sobre el lodo que apresa la presa que construí junto a los lobos aullando a mi presencia; como un perro gime a su muerto.

viernes, 9 de agosto de 2013

Desde aquí

Cuando no enredo mis dedos en el ego de tus noches, ni el paladar me arde a mares de alquitrán, deambulo ebrio de silencio al roce de un viento que no merezco, con las manos llenas de promesas ilegales en el cementerio cuerpo.

Y se desdobla el redoble de las calles que están aquí abajo, en las que quedan ya  muy lejos las aceras a las que abría tu puerta. En el delirio de tu recuerdo, aún desapareces al final del pasillo, y no hicieron falta rosas ni rezos para despedirme cada día. Rendía ahora mis rodillas sin querer al anhelo que te llevaste, entre la lluvia fina y la sangre que recogí, los cristales de este suelo podrido y el desgarro de los besos en cada tumba.

Esas luces trasveladas me apuñalan con la certeza de que volveré, dejando que me tambalée si no cicatriza en el peor de los diciembres. Y dirás que no fue invierno si no ves mis pisadas en el camino que tuviste en tus brazos, porque siempre desconfiaste que en estos días el tiempo hiciera bien su trabajo.

Ni siquiera cae la noche, corre mi mente como Poe puesto de opio y no me tranquilizo, con el carmín de otro cuchillo en mis manos, cortando el batir de esta vida en el  arte helado de amarte desde aquí. 

martes, 6 de agosto de 2013

Antes de amarla..

           Me pierdo a pasos que no escribo, huelo a humo de otras lunas, a caladas de la lluvia que no he visto. Escribo a pasos perdidos entre su memoria y el tiempo que no he dormido, y aún trenzo tus palabras en estas noches de infierno para que sepan estas cenizas al romance oculto del que nunca hablamos.


Hablo a veces con mis demonios, entre tragos de azufre, de la dulzura que brota en el dolor de sus ojos de niña perdida; del silencio cobarde con el que la abrazo.

Como la nana que duerme en su calma, duerme mi turbio respirar en la levedad de la mínima sonrisa que no brinda. Y, a veces, la fragilidad de su voz rompe en pedazos la tristeza en la que vivo, como sus manos en mi pecho; como el lecho que nunca tuve.

En la complicidad de "este momento es sólo nuestro" de lunas pasadas, quise enraizar sus pétalos en las mareas de niebla que respiro, y el temor de tan sólo sentir el frío con el que me arropo, heló mi pulso un segundo antes de amarla.

Un día podría despertarse en mí si sueño, o podría volver a esas calles de los sueños que inventó, en los que no ahogué en el fango del miedo esto que jamás me atreví a decirle.

lunes, 5 de agosto de 2013

Espectro



Cuentan que sus cuerdas
Suenan a desgarro
En calles de otra época,
A ajuste de cadalso
Y a ramo de condena.

A pasos desbocados,
a mano de otras penas,
a un whisky caro
en labios de otra puerta;
cerca de ese arco.

Y a puñados de descaro
vende amparo y rompe letras
de su llanto.

Al manto de alardes vanos
miente siempre a su tristeza;
con la sonrisa en el vaho,
sigue nevando en sus venas.


martes, 25 de junio de 2013

Sueño, algunas veces...

Unas veces sueño con que todo cambie. Otras, sueño que corro en la oscuridad y caigo al vacío, o con pasillos sombríos inundados con una leve neblina de voces lejanas, y una sombra al final, con la luna colgada al cuello.

Sueño, a veces, con encontrarte en cada segundo que piso en esta acera. Otras veces, sueño con cómo mis pasos quebrantados avanzan hacia esa puerta que se aleja abierta.

Unas veces sueño que intento gritar y algo impide que mi voz salga, y otras, sueño que no todo pueden ser fracasos.

Sueño con que este cigarro jamás se apague, y a veces, sueño con demonios que me sonríen sin querer.

A veces tengo sueños con los sueños, otras, sueño con perderte sin ni siquiera conocer tu rostro. A veces, tengo pesadillas, y otras veces, sueño con ser feliz.

También sueño con que sueñas, y luego, sueño que camino por un largo sendero con la lluvia en la cara y en los pies, y una luna etérea que ilumina tristemente algunos cipreses.

Otras veces, sueño que mucha gente corre huyendo de algo que no ven, y que quizá ni exista, pero corren. Corren, y alguien se acerca a cogerme del brazo y gritar palabras que no entiendo, y que me ponen nervioso. Y después, sueño con respirar libre en la cima del atardecer.

A veces, sueño que estás.


Y siempre, sueño con dejar de soñar algún día.

martes, 11 de junio de 2013

El Caído



Balancean los árboles
Los cielos y las nubes
En oscuros retales
De sueños y luces,
Ciegos fantasmas abismales
Portando sus cruces,
El entierro en su cárcel
Sin oración ni ataúdes.

Se estremece la tierra
En acuchillante frío,
Cierra sus puertas
Y abre al hastío
La luna de cera
Que cae del sombrío
Estío de la muerta
Musa Clío.

viernes, 24 de mayo de 2013

A tu Paz (Poesía)





A tu nombre en los ladrillos,
Al frío en mis versos y a tu helado
Sueño, rezo.

A tus besos en el abismo,
A tu sino olvidado,
Niña, entre los muertos
Que renegaron de tus manos.

Mas vivo cuando te escribo
Blanca esta rosa en tus labios
Y en tu pecho.

Abandonada medio siglo
en pasos de mal fario,
Descuidado tu lecho,
Sea tu paz este epitafio.

jueves, 23 de mayo de 2013

A Tu Paz (Prosa)



Sobre esta capilla rezo hoy esos besos que jamás recogieron tus labios, y esta rosa que entierro entre el cielo y esta noche gris la dejo al amparo de tus manos, en la vigilia de la lluvia que abraza las ásperas y frías sábanas que te arropan.

Y, como un loco, te escribo esperando una respuesta aun sabiendo que jamás podré obtenerla. O quizás te escribo creyendo que me escuchas allá en la eternidad, o por necesidad de confesar a alguien el abismo que dibuja el mundo en cada paso y la profunda tristeza que me trasmite la inmortal conspiración del humano contra sí mismo.

A tus cartas nunca recibidas y a las únicas líneas que te dedicaron, que no son más que tu nombre sobre una austera plancha de ladrillos, cemento y cal descascarillada, confío una vez más estas letras aunque de tus cenizas ya no vuelvas. Por todas las tierras que nunca conociste, por los latidos que no sentiste y por los que abandonaron tu corazón siendo niña, por las sonrisas que no harán sonrojar a los demás y por tu descuidada lápida, este epitafio grabe la tristeza en los ojos de aquellos que enviaron al olvido tu vida.

miércoles, 17 de abril de 2013

Desgarro


Desgarro y ardo en esa lágrima gris
de tus manos, feliz y amargo,
sueño y sangro en los labios del morir;
en recuerdos, la vida vive en vano.

Destilo el odio en cárcel de satín
y rompe a latir en el manto
desafinado de fino marfil;
sucias teclas de este piano.

En las venas de esa existencia vil,
es el loco el olvidado
en su celda.

No es el cuerdo en el violín

el que suena desangrado
en sus cuerdas.                                   
                                                                                   

viernes, 12 de abril de 2013

Te sueño libre, en el Blues de tus ojos


Serían las cuatro de la mañana, o las doce del mediodía en esos callejones grises, en esas calles oscuras, o ese maldito pasillo. Quizás. No lo sé, las horas son sólo los nombres del tiempo, y los lugares, del espacio, y cuando conozco tantos nombres tiendo a olvidar algunos.

Tal vez, haya pasado lo mismo con esa maraña de pasos ajetreados y revueltos que se entrecruzan constantemente, sin saber qué tierra o qué personas pisan al correr. Esa gente que siempre mira hacia adelante, en el tiempo y en el espacio. Esa gente que corre para sentarse en su oficina o en su clase, y que durante medio día, pasan sus horas mirando hacia sus ordenadores o a sus cuadernos, sin levantar cabeza, leyendo rápido, escribiendo deprisa, porque se les acaba el tiempo para entregar un informe, un trabajo o hacer un examen que a nadie le importa un carajo. Esa gente tan preocupada por su futuro profesional, por ser alguien en esta sociedad. Un futuro que jamás llegarán a saborear, porque seguirán siendo esclavos de los objetivos que se han establecido; porque seguirán viviendo deprisa, viviendo a medias.



La vida es demasiado corta para el que vive corriendo..

Y ahora que recuerdo, fue por esas calles oscuras por las que llegué a los callejones grises, pero el motivo principal es por ese maldito pasillo que cruzo la mayoría de los días. Esos adoquines que me invitan a recordarte con tristeza, a desbrozar las líneas que escribiste, y que me lees con esa jodida y profunda mirada, porque expresas más de lo que desarías. Y me entristece.. me entristece ver cómo ese vendaval neurótico y enfermizo de ambición, de materialismo y  supervivencia te consume en su insaciable estómago, en esa quimera de esperanzas en la que todos creen ser libres y hacer lo que les gusta. Hasta que llegue el momento en el que se den cuenta de que todo lo que hicieron fue para obtener un puesto dentro de un sistema en el que se habla de altruismo, y en el que se venden conocimientos por dinero; en el que todo se hace para sobrevivir. Pero, el arte por el arte quedó encerrado en un ensayo de Oscar Wilde.

Y te imagino cada noche, que caminas sosegada en medio de toda esa gente, sintiendo tus líneas en tu corazón y no en tus manos, respirando confortada el aire que danza a tu alrededor, y no la lluvia de promesas y minutos que arremete contra tu pecho, viviendo como eres y no lo que deseas ser. Te imagino bella y libre, tenue y preciosa, como los primeros minutos de Shine On You Crazy Diamond. Imagino esa sonrisa espontánea y sincera de cuando no tienes nada que ocultar, que no necesita explicación, en medio de un café que tiene que esperar a una conversación que no quieres terminar.

Mi único sueño es que seas libre, porque debe ser poesía conocerte. Pero estás demasiado ocupada para eso..


martes, 2 de abril de 2013

Ese Niño


Desde el fondo, dibujándote ese niño.
Inocente y sangrado, mimo y palio,
patio cerrado, enjaulado; ese niño,
soñador raído, te liba en letargo.

Ese niño, leyendo  tu risa en libros,
entre musas y nichos, vuelve amargo
al frío en tus manos, al calor del sentido.
Ese niño que suda al soñar tus labios.

No quise ser ese niño
mirándote, tan lejano,
que siempre fui.

jueves, 14 de marzo de 2013

De Somni Mortis Ut Vitam Delet




Durmiendo hilados delirios
En los entresijos del sueño,
Sin ser dueño, sueño ser vivo,
Y en un mimo, sueño ser muerto.

Y despierto vivo sin el mimo
Bajo breves brillos y truenos.
Mas ya duermo entre sus lirios
Y expiro entre labios y aceros.


Extasiado duermo muerto
Arrullado en la tormenta
Y en tu pecho.

Y soñando vivo el beso
Tenue de tu alma en pena
Y el veneno.

jueves, 7 de febrero de 2013

Cadenas..


Yacen mis huellas en estas tierras como las cenizas que diluvian el olvido tras tus ojos. Y arranco alaridos a esa parca incompetente que hace muescas en el deshilvanado telar de pesadillas que me mantiene vivo e impasible. Con la sangre arrastrando en mis manos, como un mal presagio, un oscuro presentimiento desgarrando tu mente en un escalofrío que sume tus sentidos en el caos y el miedo. Semejante a la sensación de pánico al perder el control sobre tu propio cuerpo mientras algo inminente se acerca.

Es el pago de haber errado con Pandora encadenada en el pecho y con las manos en vuestros llantos; el eterno abrazo del vacío. Un purgatorio de lamentos que invocan el dolor y la nada, bañado de grises, condenado a las sombras y la inexistencia...

Dormido en mi hado, extravío tu sentidos y sueño en un bucle de recuerdos, hastiado; lacerado sobre tu seno. 

jueves, 24 de enero de 2013

Bajo Santa Ana




Como brota la vida
en la lluvia y la sangre de los charcos,
florecen las espinas
entre tus nubes,  tus lindes y el barro
sembrado en las mañanas
y surcos, en los templos de tus palmas;

El desgarro de una niña
herida en su epitafio
y su nana.

Diluviaron los ojos en las cimas
y tus mejillas en el largo halo
que en este oscuro silencio afina
sus dagas mientras afila un teclado.

Y ella, danza desvestida,
aún llora bajo los arcos
de Santa Ana.

Adiós




Esta madrugada no es sino sangre
Danzando el romance de nuestras yemas
Con el manto de la vida y el trance
De esta calma tan difusa, eterna,
Con las yermas memorias de mi cárcel;

Donde sembramos calles
Sobre los páramos y muertas sendas,
En arena y desastre;
Donde sembramos huellas.

Vimos nacer  nuestras madres,
Vimos a nadie  en las aceras
Del infierno.

Y...

Resucitamos tarde
El perfume de esta mañana cerca
De los lazos amables
Que enreda el viento, leve, en mis venas;
Como caen en tu cabello
Estos muertos pétalos de cerezo.

Y ya queda en el cielo
Esta ceniza que antes
Era tu sangre...