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domingo, 30 de diciembre de 2012

Quiero Creer..

Caminó un día bajo lágrimas de cerezo, quiero creer...
Un día en el que no necesitaba un sonreír más intenso que su mirada para desvelar que su primavera era eterna.
Quiero creer que no necesitaba perderse entre adoquinados callejones sin más suerte que sus recuerdos. Envuelta su alma en guerras entre la  melancolía y el hastío, en las que la muerte era más que un final feliz.

Días en los que su sangre no se derramara en un miserable papel que  hace reproches a sus manos y apuñala su soledad mientras desgarra su llanto entre el miedo y acordes, alcohol, y desastre.

La veo a instantes coser jirones de lo indecible, raídos sueños del pasado que huelen a tristeza, y pequeños se antojan a su corazón.
Su corazón... que, como la luna en el lago, refleja en sus ojos,  arrinconado y temeroso. Sonriendo ingenuo en una veta de su mano, creyendo ser fantasma de otro mundo, se le ve saltar agónico como un pequeño pez en el lodo de esta vida.

"Sé fuerte", dijo una vez; estoy seguro... Pero... Cuando llevas tan largo sendero, tantas vidas en tus pies, tanto tiempo distanciado de ti mismo, es inevitable verte perder cada día; ver  cómo tus piernas flaquean y dejan caer tu espíritu al abismo de la ausencia... Y es cuando una sensación de cansancio permanente inunda tu ser en lo más profundo, y tus labios quieren silenciarse en tu mirada y en la oscuridad que escribes con tus dedos en el vacío de tu sombra.

Y ella sigue aquí, siendo fuerte frente al mundo, y refugiada en las ruinas de la decepción..

Quiero creer.. 

Quiero creer que un día abrazaba ella su inocencia, imaginando lejana su despedida.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tempestades de Calma






Y después de una larga tempestad se avecina una calma aún más fiera y devastadora en el silencio... un camino que se abre más allá de la agonía y que cierra sus arenas en la amarga muerte del alma a la espera, haciéndola inmortal a la muerte e inmune a los sentimientos. Ya que sólo quedan algunas palabras fúnebres escritas con la tinta que vierte el corazón, oscuro y perdido en las huellas de tu sendero... cansado de buscar... 

Ahora sólo espera... 

Y mientras, susurra débilmente la música que hace al morir.. y tan sólo observa abrazado a ti cómo un trocito de tu alma, cual hálito de seda, escapa suavemente desde tus labios, resbalando sobre tu cuello y cayendo lentamente hacia el suelo.. estira su pequeño brazo y lo levanta poco a poco con sus dañadas manos, lo sostiene un momento con melancolía y vuelve a entregárselo a tu boca... 

Y una vez más, bajo la vigilia de una dama blanca encadenada en un cielo de hipócritas, mientras tu sueño nunca despierta, vuelve a preguntarse a qué final llegará un camino que jamás termina...

martes, 4 de diciembre de 2012

Tras la Vida


En estas horas tan funestas, me retiro a tus flores marchitas sobre el sendero que anudaste.
Y la eterna sensación de estar muerto no deja de oprimirme, aunque sé que vivo tan sólo por el intenso
dolor que produce el sentirte; como ver la vida a través de un negro velo desde los ojos de una niña perdida.
Y te siento, si.. al igual que los sueños en los que no puedes gritar. E intento redimirme en los brazos
equivocados que asesta la noche al reloj.

Oscuras y turbulentas son las tempestades de sonrisas que danzan en esta atmósfera pútrida, en la que los
anhelos se alejan de mis manos como la lejana melodía de un piano que gime a través de la lluvia y los truenos, acechando en el bosque a las errantes almas en pena que escaparon a la felicidad y la cordura.

Llora... Llora la esperanza en este valle sobre su misma lápida. Y llora su epitafio ante su misma vida.
Como un bucle maldito, viéndose viva se cree muerta, y muere irremediablemente ante los impresionados ojos de quienes siguen creyendo en ella sin que ella crea en sí misma.

Y yo... sigo escribiendo a los pies de tu lecho cada día aun sabiendo que jamás detendrás mi mano.

Acunado Dolor




Vacía el alba y tu cuna en el sueño
Eterno del niño, juego en tu nuca,
Temerosa y desnuda,
Hablando de nuncas, sonriendo al cielo,
Desangrado en tu pecho;

Con las manos descosidas
De grabar tirabuzones
En papel.

Como un perro gime a su muerto
Rezan estos versos a la luna
Desde el mar que acuna ese puerto
En el que atracan todas tus dudas.

He puesto a remar en dunas mis dedos,
Sin barca, entre aguaceros y escusas
De no ser lo incierto
Esto que araña las calmas al ciego
Entre muertos y musas.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Insomne


Como un maldito soñador insomne, sin camino y sin sonrisa, preferí vivir el día aunque el futuro me golpease.
Es, quizá, la pesada carga que supone abandonar conceptos que arropan la pura realidad, quimeras con las que se maquillan las calles, por perder el miedo que nos hace permanecer en un solo camino, o quizá por haber permanecido tanto tiempo en la oscuridad que ya me acostumbré a ella.
Puede que haya intentado quedarme en las posadas de todos los caminos y que ello me haya enviado a vivir entre caminos, a la sombra de los bosques que los flanquean.

Nunca fui demasiado materialista, y no tengo nada que dar en esta vida.. Y aprendí que no puedo dar alas nadie e intentar volar a su lado, cuando jamás las tuve yo o intentar aferrarme a ella, ya que sería arrancárselas de nuevo.


Tan sólo puedo coserlas y dejarla volar.


Y.. fueron silenciadas las primaveras por las hojas secas de lluviosas lunas golpeando pasos y miradas vacías.
Las personas comenzaron a vagar entre mis dedos, como el agua que se escapa, la vida se consumía en la copa  de una vela incandescente, y la el tiempo engullía los caminos, dejando los recuerdos esfumándose en el humo de mis labios, etéreo y frágil, como las lágrimas que lanzas desde tu sonrisa.

Tan lejos de mí.. y tan lejos de ti, que empezamos a ser nadie entre luces que no dejan vernos, perdidos cada uno en nuestra tristeza; almas de tiempos distintos.
En el callar de las horas, en el que tan sólo se escuchan los gemidos de los ojos y las calles, y el parpadear de unas luces perdidas, y en el que seguramente tus sueños estén desgarrando los sentimientos que guardas en el  día, renazco para escribirte. 

Volveré a verte mañana.. Y sé que volveré a morir.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Levedad



Alrededor de la bruma dormita la pluma estos dedos cansados. Y bajo las líneas de esta lluvia caminas desnuda, lágrima de cerezo, laguna de Lis.

Quiso el invierno helar tus ojos, y tu mirada sigue hirviendo tras los glaciales de piedra que te ocultan, encadenada a la ignorancia de los corazones y a la indiferencia de sus pasos. Y te ves allí, invadida tu soledad entre murmullos fugaces como una sonrisa auténtica, y vacíos.. Mas el trance de la soledad encierra tu alma y te lleva al frío y eterno letargo de la ataraxia.. Recluída cual estatua de marfil sobre el filo del mar.

Frágil y cansada, como la arena lívida que porta la luna para llorar una cala, solitaria y cristalina.

Remito al recuerdo de tu efímero soñar a arrullar la noche en tus brazos sobre el abismo y a besar la calma adormecida en la tormenta.



miércoles, 25 de enero de 2012

Lenore


El aullar del corazón en mi tumba
Empuja y devora la luna, sesgo
De la lluvia, lacera y tortura
El llanto de Lenore en el espejo.

Al oráculo de tu hoja
Vengo a alojar mi reflejo
Y tu sombra.

Veo romper el cristal
De los pliegues de tus miedos
En dulce funeral,
Y el vacío rompe a helado cierzo,
Siendo cierto el hado
De ese beso sangrar muerto en tus manos.

Arranca tu alma el cielo,
Y a mis brazos este cuervo
Desterrado.

La Rêve D'une Berceuse


Desnuda la rosa en lágrima y luna,
Arrastra la espesura y sobre lápida
Jura a su pecho la daga oculta
Que grabe el destino fría y rápida.

Que la caricia en su sino
Guardó breve calma y dicha
A sus pasos.

Y eternos los vasos finos
De hiedra tomó perdida
En retazos.

Y tornó enredadera su dulzura
De cristal sobre cierta brisa árida,
Y muere la canción en la cuna
A la espera de la vida y su ánima.

sábado, 7 de enero de 2012

He Decidido Escribirte



He decidido escribirte esta despedida, a los pies de la niebla que nos abrigaba de la vida, de los besos y del ruido. Susurrarán mis dedos a tus manos lo que una vez fuimos, encerrados en el tañer de esas campanas que olían a jazmín, y que hoy doblan por ti y por mí. Y languidecen estas comisuras en el papel, o quizás vitela de lija, en el que esta sangre corre, se esconde y se eterniza a la caricia del ayer que grabó estas heridas.

No reprocho la calidez del sol de mañanas pasadas ni la brisa argéntea de la luna, que en este amanecer y esta madrugada no son sino las brasas de la tierra y el hielo de la noche, que traen a jugar a mi latir a aquellos niños que sonreían en nuestros labios en esta profunda lejanía y a la melancolía que se mece en mis barrotes…

Como ayer, hoy tu hálito recorre mi espalda y mis venas, como esa hoguera oculta en el bosque a la que acuden las manos heladas en busca del dulce calor de tus brazos; y me astilla… Me astillan los tímidos jirones de alma que aún quieren olvidarte, invitándome a tus sueños.

Ayer… Ayer fui la luz de un candil en el camino a casa, la sonrisa espontánea e increíble de un cuervo bajo la lluvia de pétalos de un cerezo blanco; el loco que escribe a su luna.

Ayer fui… Y hoy no soy más que un encapuchado cabizbajo y perdido en un oscuro callejón de camino a los nichos con un libro y el hilo de un cigarro.

He decidido escribirte esta despedida… aunque aún no te conozca.