jueves, 23 de mayo de 2013

A Tu Paz (Poesía)



A tu nombre en los ladrillos,
Al frío en mis versos y a tu helado
Sueño, rezo.
A tus besos en el abismo,
A tu sino olvidado,
Niña, entre los muertos
Que renegaron de tus manos.
Mas vivo cuando te escribo
Blanca esta rosa en tus labios
Y en tu pecho.
Abandonada medio siglo
en pasos de mal fario,
Descuidado tu lecho,
Sea tu paz este epitafio.

A Tu Paz (Prosa)



Sobre esta capilla rezo hoy esos besos que jamás recogieron tus labios, y esta rosa que entierro entre el cielo y esta noche gris la dejo al amparo de tus manos, en la vigilia de la lluvia que abraza las ásperas y frías sábanas que te arropan.

Y, como un loco, te escribo esperando una respuesta aun sabiendo que jamás podré obtenerla. O quizás te escribo creyendo que me escuchas allá en la eternidad, o por necesidad de confesar a alguien el abismo que dibuja el mundo en cada paso y la profunda tristeza que me trasmite la inmortal conspiración del humano contra sí mismo.

A tus cartas nunca recibidas y a las únicas líneas que te dedicaron, que no son más que tu nombre sobre una austera plancha de ladrillos, cemento y cal descascarillada, confío una vez más estas letras aunque de tus cenizas ya no vuelvas. Por todas las tierras que nunca conociste, por los latidos que no sentiste y por los que abandonaron tu corazón siendo niña, por las sonrisas que no harán sonrojar a los demás y por tu descuidada lápida, este epitafio grabe la tristeza en los ojos de aquellos que enviaron al olvido tu vida.

miércoles, 17 de abril de 2013

Desgarro


Desgarro y ardo en esa lágrima gris
de tus manos, feliz y amargo,
sueño y sangro en los labios del morir;
en recuerdos, la vida vive en vano.

Destilo el odio en cárcel de satín
y rompe a latir en el manto
desafinado de fino marfil;
sucias teclas de este piano.

En las venas de esa existencia vil,
es el loco el olvidado
en su celda.

No es el cuerdo en el violín

el que suena desangrado
en sus cuerdas.                                   
                                                                                   

viernes, 12 de abril de 2013

Te sueño libre, en el Blues de tus ojos


Serían las cuatro de la mañana, o las doce del mediodía en esos callejones grises, en esas calles oscuras, o ese maldito pasillo. Quizás. No lo sé, las horas son sólo los nombres del tiempo, y los lugares, del espacio, y cuando conozco tantos nombres tiendo a olvidar algunos.

Tal vez, haya pasado lo mismo con esa maraña de pasos ajetreados y revueltos que se entrecruzan constantemente, sin saber qué tierra o qué personas pisan al correr. Esa gente que siempre mira hacia adelante, en el tiempo y en el espacio. Esa gente que corre para sentarse en su oficina o en su clase, y que durante medio día, pasan sus horas mirando hacia sus ordenadores o a sus cuadernos, sin levantar cabeza, leyendo rápido, escribiendo deprisa, porque se les acaba el tiempo para entregar un informe, un trabajo o hacer un examen que a nadie le importa un carajo. Esa gente tan preocupada por su futuro profesional, por ser alguien en esta sociedad. Un futuro que jamás llegarán a saborear, porque seguirán siendo esclavos de los objetivos que se han establecido; porque seguirán viviendo deprisa, viviendo a medias.



La vida es demasiado corta para el que vive corriendo..

Y ahora que recuerdo, fue por esas calles oscuras por las que llegué a los callejones grises, pero el motivo principal es por ese maldito pasillo que cruzo la mayoría de los días. Esos adoquines que me invitan a recordarte con tristeza, a desbrozar las líneas que escribiste, y que me lees con esa jodida y profunda mirada, porque expresas más de lo que desarías. Y me entristece.. me entristece ver cómo ese vendaval neurótico y enfermizo de ambición, de materialismo y  supervivencia te consume en su insaciable estómago, en esa quimera de esperanzas en la que todos creen ser libres y hacer lo que les gusta. Hasta que llegue el momento en el que se den cuenta de que todo lo que hicieron fue para obtener un puesto dentro de un sistema en el que se habla de altruismo, y en el que se venden conocimientos por dinero; en el que todo se hace para sobrevivir. Pero, el arte por el arte quedó encerrado en un ensayo de Oscar Wilde.

Y te imagino cada noche, que caminas sosegada en medio de toda esa gente, sintiendo tus líneas en tu corazón y no en tus manos, respirando confortada el aire que danza a tu alrededor, y no la lluvia de promesas y minutos que arremete contra tu pecho, viviendo como eres y no lo que deseas ser. Te imagino bella y libre, tenue y preciosa, como los primeros minutos de Shine On You Crazy Diamond. Imagino esa sonrisa espontánea y sincera de cuando no tienes nada que ocultar, que no necesita explicación, en medio de un café que tiene que esperar a una conversación que no quieres terminar.

Mi único sueño es que seas libre, porque debe ser poesía conocerte. Pero estás demasiado ocupada para eso..


martes, 2 de abril de 2013

Ese Niño


Desde el fondo, dibujándote ese niño.
Inocente y sangrado, mimo y palio,
patio cerrado, enjaulado; ese niño,
soñador raído, te liba en letargo.

Ese niño, leyendo  tu risa en libros,
entre musas y nichos, vuelve amargo
al frío en tus manos, al calor del sentido.
Ese niño que suda al soñar tus labios.

No quise ser ese niño
mirándote, tan lejano,
que siempre fui.

jueves, 14 de marzo de 2013

De Somni Mortis Ut Vitam Delet




Durmiendo hilados delirios
En los entresijos del sueño,
Sin ser dueño, sueño ser vivo,
Y en un mimo, sueño ser muerto.

Y despierto vivo sin el mimo
Bajo breves brillos y truenos.
Mas ya duermo entre sus lirios
Y expiro entre labios y aceros.


Extasiado duermo muerto
Arrullado en la tormenta
Y en tu pecho.

Y soñando vivo el beso
Tenue de tu alma en pena
Y el veneno.

jueves, 7 de febrero de 2013

Cadenas..


Yacen mis huellas en estas tierras como las cenizas que diluvian el olvido tras tus ojos. Y arranco alaridos a esa parca incompetente que hace muescas en el deshilvanado telar de pesadillas que me mantiene vivo e impasible. Con la sangre arrastrando en mis manos, como un mal presagio, un oscuro presentimiento desgarrando tu mente en un escalofrío que sume tus sentidos en el caos y el miedo. Semejante a la sensación de pánico al perder el control sobre tu propio cuerpo mientras algo inminente se acerca.

Es el pago de haber errado con Pandora encadenada en el pecho y con las manos en vuestros llantos; el eterno abrazo del vacío. Un purgatorio de lamentos que invocan el dolor y la nada, bañado de grises, condenado a las sombras y la inexistencia...

Dormido en mi hado, extravío tu sentidos y sueño en un bucle de recuerdos, hastiado; lacerado sobre tu seno. 

jueves, 24 de enero de 2013

Bajo Santa Ana




Como brota la vida
en la lluvia y la sangre de los charcos,
florecen las espinas
entre tus nubes,  tus lindes y el barro
sembrado en las mañanas
y surcos, en los templos de tus palmas;

El desgarro de una niña
herida en su epitafio
y su nana.

Diluviaron los ojos en las cimas
y tus mejillas en el largo halo
que en este oscuro silencio afina
sus dagas mientras afila un teclado.

Y ella, danza desvestida,
aún llora bajo los arcos
de Santa Ana.

Adiós




Esta madrugada no es sino sangre
Danzando el romance de nuestras yemas
Con el manto de la vida y el trance
De esta calma tan difusa, eterna,
Con las yermas memorias de mi cárcel;

Donde sembramos calles
Sobre los páramos y muertas sendas,
En arena y desastre;
Donde sembramos huellas.

Vimos nacer  nuestras madres,
Vimos a nadie  en las aceras
Del infierno.

Y...

Resucitamos tarde
El perfume de esta mañana cerca
De los lazos amables
Que enreda el viento, leve, en mis venas;
Como caen en tu cabello
Estos muertos pétalos de cerezo.

Y ya queda en el cielo
Esta ceniza que antes
Era tu sangre...

domingo, 30 de diciembre de 2012

Quiero Creer..


Caminó un día bajo lágrimas de cerezo, quiero creer...
Un día en el que no necesitaba un sonreir más intenso que su mirada
para desvelar que su primavera era eterna.
Quiero creer que no necesitaba perderse entre adoquinados callejones sin
más suerte que sus recuerdos. Envuelta su alma en guerras entre la 
melancolía y el hastío, en las que la muerte era más que un final
feliz.

Días en los que su sangre no se derramara en un miserable papel que 
hace reproches a sus manos y apuñala su soledad mientras desgarra
su llanto entre el miedo y acordes, alcohol, y desastre.
La veo a instantes coser jirones de lo indecible, raídos sueños del
pasado que huelen a tristeza, y pequeños se antojan a su corazón.
Su corazón... que, como la luna en el lago, refleja en sus ojos, 
arrinconado y temeroso. Sonriendo ingenuo en una veta de su mano, creyendo
ser fantasma de otro mundo, se le ve saltar agónico como un pequeño
pez en el lodo de esta vida.

"Sé fuerte", dijo una vez; estoy seguro... Pero... Cuando llevas tan largo
sendero, tantas vidas en tus pies, tanto tiempo distanciado de ti mismo,
es inevitable verte perder cada día; ver  cómo tus piernas flaquean y
dejan caer tu espíritu al abismo de la ausencia... Y es cuando una
sensación de cansancio permanente inunda tu ser en lo más profundo, y
tus labios quieren silenciarse en tu mirada y en la oscuridad que 
escribes con tus dedos en el vacío de tu sombra.
Y ella sigue aquí, siendo fuerte frente al mundo, y refugiada en las
ruinas de la decepción..

Quiero creer.. 

Quiero creer que un día abrazaba ella su inocencia imaginando lejana su despedida.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tempestades de Calma






Y después de una larga tempestad se avecina una calma aún más fiera y devastadora en el silencio... un camino que se abre más allá de la agonía y que cierra sus arenas en la amarga muerte del alma a la espera, haciéndola inmortal a la muerte e inmune a los sentimientos. Ya que sólo quedan algunas palabras fúnebres escritas con la tinta que vierte el corazón, oscuro y perdido en las huellas de tu sendero... cansado de buscar... 

Ahora sólo espera... 

Y mientras, susurra débilmente la música que hace al morir.. y tan sólo observa abrazado a ti cómo un trocito de tu alma, cual hálito de seda, escapa suavemente desde tus labios, resbalando sobre tu cuello y cayendo lentamente hacia el suelo.. estira su pequeño brazo y lo levanta poco a poco con sus dañadas manos, lo sostiene un momento con melancolía y vuelve a entregárselo a tu boca... 

Y una vez más, bajo la vigilia de una dama blanca encadenada en un cielo de hipócritas, mientras tu sueño nunca despierta, vuelve a preguntarse a qué final llegará un camino que jamás termina...

martes, 4 de diciembre de 2012

Tras la Vida


En estas horas tan funestas, me retiro a tus flores marchitas sobre el sendero que anudaste.
Y la eterna sensación de estar muerto no deja de oprimirme, aunque sé que vivo tan sólo por el intenso
dolor que produce el sentirte; como ver la vida a través de un negro velo desde los ojos de una niña perdida.
Y te siento, si.. al igual que los sueños en los que no puedes gritar. E intento redimirme en los brazos
equivocados que asesta la noche al reloj.

Oscuras y turbulentas son las tempestades de sonrisas que danzan en esta atmósfera pútrida, en la que los
anhelos se alejan de mis manos como la lejana melodía de un piano que gime a través de la lluvia y los truenos, acechando en el bosque a las errantes almas en pena que escaparon a la felicidad y la cordura.

Llora... Llora la esperanza en este valle sobre su misma lápida. Y llora su epitafio ante su misma vida.
Como un bucle maldito, viéndose viva se cree muerta, y muere irremediablemente ante los impresionados ojos de quienes siguen creyendo en ella sin que ella crea en sí misma.

Y yo... sigo escribiendo a los pies de tu lecho cada día aun sabiendo que jamás detendrás mi mano.

Acunado Dolor




Vacía el alba y tu cuna en el sueño
Eterno del niño, juego en tu nuca,
Temerosa y desnuda,
Hablando de nuncas, sonriendo al cielo,
Desangrado en tu pecho;

Con las manos descosidas
De grabar tirabuzones
En papel.

Como un perro gime a su muerto
Rezan estos versos a la luna
Desde el mar que acuna ese puerto
En el que atracan todas tus dudas.

He puesto a remar en dunas mis dedos,
Sin barca, entre aguaceros y escusas
De no ser lo incierto
Esto que araña las calmas al ciego
Entre muertos y musas.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Insomne


Como un maldito soñador insomne, sin camino y sin sonrisa, preferí vivir el día aunque el futuro me golpease.
Es, quizá, la pesada carga que supone abandonar conceptos que arropan la pura realidad, quimeras con las que se maquillan las calles, por perder el miedo que nos hace permanecer en un solo camino, o quizá por haber permanecido tanto tiempo en la oscuridad que ya me acostumbré a ella.
Puede que haya intentado quedarme en las posadas de todos los caminos y que ello me haya enviado a vivir entre caminos, a la sombra de los bosques que los flanquean.

Nunca fui demasiado materialista, y no tengo nada que dar en esta vida.. Y aprendí que no puedo dar alas nadie e intentar volar a su lado, cuando jamás las tuve yo o intentar aferrarme a ella, ya que sería arrancárselas de nuevo.


Tan sólo puedo coserlas y dejarla volar.


Y.. fueron silenciadas las primaveras por las hojas secas de lluviosas lunas golpeando pasos y miradas vacías.
Las personas comenzaron a vagar entre mis dedos, como el agua que se escapa, la vida se consumía en la copa  de una vela incandescente, y la el tiempo engullía los caminos, dejando los recuerdos esfumándose en el humo de mis labios, etéreo y frágil, como las lágrimas que lanzas desde tu sonrisa.

Tan lejos de mí.. y tan lejos de ti, que empezamos a ser nadie entre luces que no dejan vernos, perdidos cada uno en nuestra tristeza; almas de tiempos distintos.
En el callar de las horas, en el que tan sólo se escuchan los gemidos de los ojos y las calles, y el parpadear de unas luces perdidas, y en el que seguramente tus sueños estén desgarrando los sentimientos que guardas en el  día, renazco para escribirte. 

Volveré a verte mañana.. Y sé que volveré a morir.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Levedad



Alrededor de la bruma dormita la pluma estos dedos cansados. Y bajo las líneas de esta lluvia caminas desnuda, lágrima de cerezo, laguna de Lis.

Quiso el invierno helar tus ojos, y tu mirada sigue hirviendo tras los glaciales de piedra que te ocultan, encadenada a la ignorancia de los corazones y a la indiferencia de sus pasos. Y te ves allí, invadida tu soledad entre murmullos fugaces como una sonrisa auténtica, y vacíos.. Mas el trance de la soledad encierra tu alma y te lleva al frío y eterno letargo de la ataraxia.. Recluída cual estatua de marfil sobre el filo del mar.

Frágil y cansada, como la arena lívida que porta la luna para llorar una cala, solitaria y cristalina.

Remito al recuerdo de tu efímero soñar a arrullar la noche en tus brazos sobre el abismo y a besar la calma adormecida en la tormenta.